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Federico García Lorca

Es tu altura de bandera una espiga de la esencia, de la luz en los espejos, de luciérnaga y camino, de horizonte desatado en los huecos del rocío, en las alas de la sombra, en su pálida corriente, en el eco de las sales y en las páginas del viento, en los versos del abismo, del silencio como aguja, en su atmósfera de estatua, de paloma y cerradura, de horizonte   y golondrina.                                 Rafael N. Fernández

Cemíes

Las piedras vuelven de su sombra, de la esfera como entraña, de su altura mineral,   del silencio y su intersticio, de la espalda como estatua, como efigie pensativa sosteniendo sus raíces, con sus alas desatadas bajo el rostro de los dioses.                 Rafael N. Fernández

Christopher Arsenault

Te alejaste con sus alas, bajo el eco de la sombra, como espiga entre latidos, entre pálidos temblores, con las hieles del rocío, de la luz y el intersticio, del silencio y las campanas, como efigie iluminada por tus ángeles y el sueño.

Parca

Oh frontera de la esencia, de la luz en los espejos, de las formas y las puertas de los sueños en la esfera, de las huellas y el camino, de las alas subrepticias, del rocío y las campanas, de los párpados al viento, Y el silencio como abismo.                                Rafael N. Fernández

Ernesto Guevara de la Cerna (Che Guevara)

  El sueño fue tu espejo y el aire ante la sombra, el alba y el camino, las páginas del sur, la estrella entre las sales, en la encina y las cenizas   como espiga  y horizonte, como el agua o como el fuego en los versos y el rocío, en el eco de las alas, de las hieles y la orilla en el verde y los cristales, en las horas de la rosa, de los pétalos atados, de la luz ante el eclipse, de las ráfagas y el vuelo, del fusil en las montañas, del silencio y las campanas,                       de los surcos y el rocío, de tus sienes como el viento en el mapa de la esfera. Rafael N. Fernández

Juan Pablo Duarte y Diez

En tu sueño de horizonte tejió el alba sus espejos, como espiga en la tormenta, en   las sales y el rocío, en las horas de la esencia, del silencio como aguja, de las hieles y   la sombra, de la luz sobre las flores, sobre el aire de las formas, en las hojas y en las fibras, en la arcilla y su estatura, en las alas y en las puertas, en los versos   y el camino, en las sienes y en los pasos, en tus huellas de bandera, de colores desatados, en los párpados del día.                          Rafael N. Fernández

Nazareno

Una estrella fue la paloma ante aire y los espejos, ante el circulo y la esencia, de la luz y su estatura, del establo como abrigo                                       y sus ángeles terráqueos,                                                         de la espiga como el agua                                          y su efigie descendid...