No es el sueño, es el espejo, es el cisne ante la sombra, en las huellas del rocío, ante el eco del eclipse, de las sales y el metal, de la espiga en la tormenta, en los círculos del fuego, en las puertas coaguladas, en la luz y en los cristales, en las horas de la estrella, de la esfera como entraña, en las páginas del alba, del fusil sobre las cuerdas, en las alas de la rosa, en sus pétalos de abeja de luciérnaga y campana. Rafael N. Fernández
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